Estrategias del Gobierno vasco para la proyección exterior de la cultura vasca (o eso dicen…)

Cuando hace unos meses me enteré de que Kepa Junkera preparaba un nuevo disco -«Etxea»- y fui leyendo en la prensa las alabanzas a la originalidad de ese proyecto que destacaban que artistas de fuera de Euskadi cantaran en euskara, y no sé cuantas maravillas más, pensé que no era para tanto. Al fin y al cabo ese concepto de la casa común (en este caso, la música) que une a todos, se repite frecuentemente cuando se trata de promocionar culturas minorizadas o minoritarias. Pero, vaya, aunque no sea nuevo, siempre he pensado que el mestizaje suele ser un buen factor de enriquecimiento, también en lo cultural.

Sin embargo, cuando entre los nombres de los participantes en el disco, reconocí a algunos de los poseedores del diploma de artistas oficiales (concedido por el mundillo político y empresarial de la cultura pretendidamente progresista) arrugué la nariz bien arrugada por el tufillo comercial que desprende la presencia de tanto “famoso”. Me entristece pensar que en vez de buscar la belleza en la desnudez se opte por arroparse con colores chillones para hacerse visible, y tuve la impresión de que el trikitilari había decidido rendirse a las exigencias del show business.

Esto que os explico se quedaría simplemente en una declaración de mis preferencias, si no fuera porque hace un par de días leí una noticia en la prensa digital que confiere mucha más trascendencia al asunto al implicar al gobierno vasco, y en concreto al reparto de los dineros públicos.

DEIA.com del 20 de noviembre de 2008

Aralar critica la subvención de 702.000 euros a Kepa Junkera. Censura que la ayuda del Gobierno vasco triplica la destinada al resto de músicos. …….Por ello, pretende "conocer los detalles del proyecto", ya que para 2009 el Gobierno vasco contempla en sus presupuestos una partida de 230.000 euros destinada al fomento de la música vasca en el exterior, dentro del programa Euskadiko Soinuak, que está destinada "a la totalidad de los músicos".

En el texto se informa que del total de los 702.000 concedidos al proyecto de Junkera, 472.000 euros serán a cargo del Área de Vivienda y Asuntos Sociales y los restantes 232.000 a cargo del Departamento de Cultura.

Esto ya no es lo que parecía, y a partir de esta información me vienen a la cabeza una serie de preguntas que paso a plantear:

1.- ¿Cómo se puede justificar el agravio comparativo que supone favorecer tan descaradamente a un individuo y a un proyecto del que están excluidos la inmensa mayoría de los músicos vascos?

2.- ¿Qué sensación pueden tener los músicos que aceptan renunciar a una mayor proyección profesional por comprometerse en la defensa de la lengua vasca cuando ven que desde el gobierno se ha adoptado como lema cultural: “todo por el euskera pero sin los euskaldunes”?

3.- ¿Qué mentalidad empuja a considerar que la difusión exterior de la música vasca, no ha de ir pareja con la promoción de los músicos vascos (en plural)? ¿Cómo se puede pretender difundir una música en el exterior si no se apoya y se da a conocer a sus creadores?

4.- ¿Qué futuro tendrá la música en Euskadi si su gobierno prioriza gastarse grandes sumas en artistas con carreras consolidadas, en vez de apoyar a los que quieren abrirse camino en ese mundo reservado por lo visto a unos cuantos privilegiados, que dicho sea de paso no son vascos?

5.- ¿Qué explicación puede darse al hecho de que dos terceras partes de la subvención concedida a Kepa Junkera (y que representa el doble de la que Cultura da para el conjunto de músicos vascos) provenga del Área de Vivienda y Asuntos sociales? ¿Será un premio por poner como título al disco “Etxea”?, porque no creo yo que se pueda colar como asunto social la ayuda a los mejor situados.

Que nadie se llame a engaño, nada más ajeno a mi intención que sugerir el rechazo a la participación de artistas no vascos en un proyecto vasco, o a negar lo que de positivo pueda haber en contar con aliados para la defensa de una lengua y una cultura que necesitan todos los apoyos para sobrevivir. Pero cuando el panorama musical de Euskadi pasa por momentos muy delicados que incluso han llevado al cierre de algunas de las discográficas más representativas, parece un despropósito, ignorar el potencial que representa contar con un buen plantel de buenos artistas, y negarles el apoyo institucional necesario para su desarrollo profesional.

Lo realmente grave de este asunto no es, desde mi punto de vista, lo que haga o deje de hacer el músico y empresario, sino la decisión tomada por el Gobierno vasco. No encuentro otra explicación que el favoritismo descarado y el oportunismo político. ¡Escandaloso, realmente escandaloso, y por supuesto indignante!