No es tan dañoso oír lo superficial como dejar de oír lo necesario.(Marcus Fabis Quintiliano)

El cuento de la cueva

| 26.9.10



Las cuevas son increíbles. Me gustan las cuevas. La gran mayoría son oscuras y a penas entra la luz. Pero allí se dio la vida, la primera vida, persona, grupo y familia. Se siente la historia en las piedras, en los colores y en los grises según cómo la luz entre y llegue a sus paredes. Las cuevas son como el interior de nosotros mismos y cómo la vida en claroscuro, entre lo desconocido y lo clareado. Por eso hoy hablo y escribo sobre las cuevas. Por que hay cosas que no entiendo en la vida y tampoco tengo claro cómo abordarlo , aún no han hecho proceso para salir a la luz y aceptas que es un momento de cueva, de incógnita, de no comprender ni saber, lo suelo dejar en el misterio de la cueva; donde también guardo mis mejores tesoros. Las cuevas son eso: oscuridad entre tesoros. Pienso que algún día veré más claro y puede que siga sin ver nada pero tendrá su lugar para permanecer a mi lado, dentro de la cueva, los interrogantes y las dudas tienen su lugar en mi vida, se hará la luz y serán tesoros; mientras también los cuido.
Hoy en mi cueva tengo la enfermedad, el dolor, el desgaste, el esfuerzo por salir adelante con una lotería donde a veces sientes que toca con más saña y mal repartida sin que nadie reparta suerte o desgracia; tengo la emoción de la bondad que sólo se ve con el corazón, invisible como es a los ojos, de personas que por fuera ni fu ni fa, y más menos que más y tú sabes bien lo que se pierden de tanto que esa persona es y tan valiosa como la ves; tengo la amistad que te lleva a querer sin miedo y sin medida y sin esperar nada a cambio hasta llorar por que quieres y quieres de verdad, esa misma amistad que te mete dentro de su vida y te define, te posiciona, te lleva a vivir una y otra vez todos los valores que de forma tan diaria y desapercibida o claramente y explicada, te han enseñado tus padres y su vida en primera linea. Y tengo los conflictos y las tensiones que tiran de ti y van puliéndose si pasan por la paciencia y la libertad a la vez. Y como comenté sigo con éste, en este mismo sitio. Otra cosa más que dejo en la cueva. Cómo a veces la vida y su inercia, las miles de razones buenas y honestas, en algunos, o interesadas y crueles, en otros, nos deja sin pensar, sin empatizar, sin recordar que de la gran mayoría de cosas que disfrutamos han sido tarea de otros, esfuerzo de otros y hasta nombre de otros. Lo he visto aquí en Más que Palabras y lo he vivido demasiadas veces en mi vida. No puedo entender el no ser íntegro, honrado, amigo, con el buen hacer de las personas. Tantas veces he guardado este claroscuro en mi cueva que ya se ha llenado de muchos nombres y parecidas circunstancias, conmigo incluída, y equivocada, sensible, incauta, inocente... me da igual, lo tengo claro, tengo seguro que como siempre, "a rey muerto, rey puesto, ¡viva el rey!" pero que no quede sin hacernos reflexionar, sacudir por dentro y tomar postura ¿diferente, la misma?. Ya digo, las cuevas son lugares para las cosas que no entendemos y allí donde están nuestros tesoros. Mi tesoro está en mi corazón y en toda la gente que lo llena y... lo cuida. Javier Vizcaíno es uno de ellos, está en él.
Me gustan las cuevas, son como nosotros mismos y como la vida, un claroscuro.

7 comentarios:

sonia dijo...

Sí, es un buen cardiólogo Javi, eliges bien.
Yo en las cuevas más que esconder tesoros, me imagino dibujando en las paredes, o danzando alrededor del fuego, (haciendo sonar una flauta) o buscando en el fondo de un charco ,tras un encantamiento brujeril, la cara del hombre que me espera, (no sé cuándo, no sé dónde) que no haga daño, que ame sin medida, como tú dices, y que sea bueno, sobre todo bueno.
¿Habrá que ir a Zugarramurdi?
Un beso Moli.

Iratxe Molinuevo dijo...

Venga, Sonia, elige la cueva que ya somos unas cuantas que conozco. y bailo contigo y dibujamos y tocamos lo que haga falta. Próximo barnetegi: Zugarramurdi, ahora en otoño mejor que mejor. Pero sin dependencias, que una mujer vale lo que vale y lo que valdrá, no por tener un hombre al lado, maravillosos como son muchos de ellos, vale y luego todo lo demás. Si no volvemos ese engaño más antiguo que las estalagmitas o estalactitas. Muxu handi-handia.

sonia dijo...

Yo digo que detrás de un gran hombre ,dicen, que hay una gran mujer, pero que detrás de una gran mujer no hay nadie.
Las dependencias no son buenas ni para el chocolate.
Pero en los charcos...de las cuevas

Musu handi bat.

furun dijo...

Que bien hablas Moli !!!!!!!!!!!

Yo veo la cueva como un lugar de cobijo y peligrosamente de acomodo. A veces nos da miedo salir fuera y enfrentarnos a los dinosaurios.

No se te hace difícil levantarte todos los días para repetir un ritual que las más de las veces no nos aporta nada?

Un abrazo, amigas

Iratxe Molinuevo dijo...

Furun: Un gusto escucharte. Siempre, desde que cree Orientalore-ya lo explicaré en otro momento- no he parado de disfrutar y enriquecerme con lo que cada uno ve y cómo ve los elementos que utilizo. Hoy p.e la cueva. Creo que como dice la mujer que me depila (hay mucha sabiduria suelta en cualquier esquina) los adultos también necesitamos cosas así. Yo también lo creo. Lo dicho, un placer escuchar esta suma de visiones diferentes.
otro abrazo

Mikel Azkorra Larrondo dijo...

Y yo leyendo El Valle de los Caballos, vamos que mi vida gira alrededor de una cueva, jejejejeje...
Me imagino que Sonia no hablaba de un hombre para estar a su sombra, sino para hacerse sombra mutuamente (ah, no, que dentro de la cueva no hay luz y por tanto no hay sombras) más jejejejeje...
Besos y abrazos a repartir

Io dijo...

Muy entretenida esta entrada tuya sobre cuevas, Moli.

Hay una cueva al otro lado del Estrecho, la cueva de Hércules, que es más accesible que algunas "cuevas" cibernéticas. Es así.

Las cuevas eran, en tiempos, lugares de refugio para tratar de sobrevivir.
Y en el cibermundo actual, cada cual trata de sobrevivir como mejor puede,también. Imagino que para eso servirá la limitación de acceso, por ejemplo.

Es la cosa que traté de garabatear en una de esas cuevas informáticas y no hay modo para mí. ¡Y no es por falta de luz, que ya me muevo a tientas!. Me manda a las tinieblas con un mensajito curioso que pone:

Protected by Invisible Defender. Showed 403 to 1 bad guys.

¿Qué te sugiere eso a ti?

Mas vale tomarlo a guasa.
Después de leer ese mensaje he confirmado el propósito de vacunarme de nuevo contra la gripe.

Saludos.