No es tan dañoso oír lo superficial como dejar de oír lo necesario.(Marcus Fabis Quintiliano)

La frase es de Buñuel:" Soy ateo, gracias a Dios"

| 8.1.09


La frase es de Buñuel:" Soy ateo, gracias a Dios"

La guerra teológica ha llegado.
Autobuses en Barcelona dicen que Dios probablemente no existe.
En Madrid contraatacan: "Dios sí existe".

Recuerdo una señora que decía haber visto a Dios mientras comía unas lentejas, en medio del plato.
Le ordenó que fuera a una ermita de su pueblo en Córdoba a poner una misa a la Virgen de allí.
Mientras escuchaba esto,sus piernas paralíticas empezaron a cosquillearle, más y más hasta que recobró la sensibilidad y motricidad.
Cuando llegó al pueblo de Córdoba,unos ladrones habían robado la imagen de la Virgen.
Así que se dedicó a hacer colectas para hacer una nueva estatuilla.
La estatuilla se hizo, y decía que había quedado en paz con Dios.

Favor con favor se paga.
Trato hecho.

15 comentarios:

kanif dijo...

¿Por qué todas las apariciones ordenan tontadas de ese tipo?
¿Por qué vienen a comernos la oreja con esa pamplinas?
¿Qué ganan nuestros dioses y vírgenes todopoderosas con que les hagan una estatua?
¿Por qué no usan sus poderes sobrenaturales para solucionar problemas?
¿Es por que nos dieron el libre albedrío?
¿Si tenemos libre albedrío para qué les necesitamos?
¿No será que no existen?

sonia dijo...

Chico, ni idea.
Yo creo, que la mujer alucinó, de lo lindo, pero me gustó que fuera en un plato de lentejas y no en la montaña de no sé qué.
Yo barrunto que no existe, pero me gusta creer que sí, es como en las pelis de amor, que sabes que es una mentira tremenda pero te gusta pensar que acaba bien.

No sé,más o menos.

Moli dijo...

Dime cómo te mueve ese Dios que supuestamente existe y te diré si te mueve él o realmente le mueves tú. Ya he dicho otras veces que me parece la pregunta más absurda que se puede hacer para recibir una respuesta más inútil todavía.

javi dijo...

Aconteció que unos amigos mios, fueron al monte y de paso se acercaron al santuario de la Virgen de Umbe, por mera curiosidad y ver el montaje que allí se había puesto.
Había un manantial sobre el cual, la virgen se apareció a la " sra. aldeana " que ya no vivía en el caserío sino en un chalet de Getxo.
Para los hombre/mujeres de fe, el agua de dicho manantial tiene efectos curativos, milagrosos.
Pues bien, el Sr. Arroniz, uno de mis amigos, infiel donde los alla, tenía una especie de artritis o artrosis en una rodilla.
Así que, se descalzó, introdujo su enferma extremidad inferior, en el manantial de agua muy, muy fresquita.
Y a la noche ocurrió el milagro, ............ fué ingresado en Cruces con una tromboflevitis.
Claro, es que no fué con fé, por eso castigado fué, ¿¿ o, no ??.
Moli, maja, aquí quien movía a quien.

Triceratops dijo...

Yo quiero creer. Es un querer egoísta, yo quiero creer porque de alguna manera me asegura que cuando sea viejito y este cerquita el final pasaré a otra vida mejor que ésta o eso dicen.
Claro que mejor pensado, si eso es lo que me hace querer creer, casi mejor me hago musulmán por lo de las tropecientas vírgenes y las fuentes de leche y miel(que me perdonen las féminas pero ya habréis oido hablar de la simpleza de los hombres).

Un saludo

M i K e L dijo...

El otro día leía a Manolo Saco que citaba a Voltaire, “no hay quien comprenda mejor las verdades de la religión que los que han perdido la facultad de razonar”. ¡Toma ya! Me encanta.

Puede que a muchos nos gustara eso de un dios justiciero y con muy mala leche que decretase infierno para los malos malosos que se dedican a bombardear lo que se les pone por delante, o a justificarlo, y que por seguir en el mismo maniqueísmo, premiase a los buenecitos con días de vino y rosas, pero me parece que como buen vecino de otro bilbaíno famoso, Unamuno, digo eso de "para CREER en dios, primero hay que CREARLO".

En mis años mozos la parroquia fue mi centro social pero la verdad es que nos exigía poca creencia, más bien ninguna, porque esa secta exitosa que es el catolicismo no pone muchas obligaciones diarias, ni siquiera semanales. Después de pasado el sarpullido, a todos esos patrañeros de Libro, ya sea Biblia, Torá o Corán, les pueden ir dando. La vida es una chiripa cósmica y el universo no necesita ningún dios para hacerse y deshacerse, ninguno, y ya bastante c*bronazos somos todos y todas como para esperar nada del cielo. Entiendo a esa gente que dice que a él le gustaría tener semejantes toneladas de fe que les reconfortan, les hacen la vida llevadera siempre vigilados por la divina providencia que da y quita, pero que siempre está ahí como el Gran Hermano, pero no comparto ni sus ganas de creer ni siquiera su predisposición a hacerlo.

Mi apoyo a la campaña esa del "Probablemente dios no existe...", que los ateos somos tan comedidos que no hacemos declaraciones rotundas ex catedra, y ya estamos hartos de sus campañas para que creamos en pichones fertilizadores de vírgenes sospechosas.

PS: Paul Poupard, cardenal él, dice de esa campaña que es "Estúpida, ridícula y superficial [...] Nadie ha demostrado que Dios no existe". Ni lo contrario, eminencia, ni lo contrario.

Moli dijo...

1) ¿qué con Dios todo acaba bien?.No, debería tener un cartel como aquel de "cuidado con el perro"
2) ¿Castigo, premio...?. Sí, por que algunos se han quedado en el perro de paulov
3)¿qué Dios asegura?. No. Ya puedes ir aprendiendo a vivir en la intemperie.
4)Algunos que conservan su capacidad de razonar (digo algunos) han perdido por el camino otras capacidades también muy importantes para ser persona razonable.
5) ¿qué Dios es necesario?. No tiene nada que ver con la necesidad.
Vamos que Dios ni quita ni pone sino todo lo contrario. Así que lo primero, todo lo que sepas de Dios no es cierto y para quien lo quiera descubrir tendrá que empezar desde cero, casi cada día. De todas formas más importante que Dios es aprender a entender y cuidar nuestra vida espiritual, interior, que no nos han enseñado nunca (como tampoco la psicología, lo social y como no... el cuerpo).

Mikel, firmado Moli "la mística" entre otras muchas cosas...

sonia dijo...

Moli:
Planteas una cuestión interesante, hay asuntos y tareas más importantes que Dios.
Esto entra en una ligera jamada de coco, osea para un creyente difícil es ver que haya cuestiones o tareas más importantes que Dios mismo, ya que Dios sería lo más grande, lo más importante de todo.
A no ser MOli, que se vislumbren posibilidades en que la "vida espiritual" que nunca nos han enseñado (pero intuímos que existe)sea la releche.

Y la vida carnal??, la vida alegre?? la vida sinsorga?? la vida estúpida?? la cachonda?? la vida bromista?? y la vida a medias?? no son acaso tan importantes y necesarias como las más trascendentes y rimbombantes??

besos Moli.

Moli dijo...

Sonia es la releche. Lo que ocurre es que está más en la vida sinsorga que en la rimbombante. En lo erótico de la vida más que en lo trascendente. Lo digo por que así se entiende mejor y las palabras significan lo que deberían. No hay separación, exclusiones,... Es necesario empezar por ahí para luego llegar a otras cosas. Pero o rompes con esta retaila interesada y esclavizante o nunca avanzas en el Dios que vivió un hombre más en Nazaret, entre otros muchos en la historia. Hay mucha tela que rasgar en muchas direcciones y creencias, sobretodo cuando se hacen únicas y verdaderas frente a lo creyente que no es lo suyo o la increencia, por definirlo de alguna manera.
Es muy interesante, Sonia, recorrer las expericnias de vida de muchos hombres y mujeres religiosos de distintas confesiones, vidas de filósofos, artístas, científicos, agentes sociales etc. y ver las claves por las que vivían su vida. Esa es la espiritualidad, la humanidad sin artificio. Y los más grandes son más frescos que una lechuga y con mucha desvergüenza.
¿Cómo va la lija en tu garganta?. Un abrazo.

M i K e L dijo...

La cuestión de las creencias, queridas Moli y Sonia, no es que sean de carácter individual, sino que por el hecho de vivir en sociedad, se acaban convirtiendo en creencias colectivas y por lo tanto se pretenden que sean masivas. Esa pretensión es del todo interesada porque desde el primer chamán de la tribu hasta el evangelista televisivo con millones de espectadores, todos pretender tener poder sobre los demás, y mediante la creencia en un ser superior ignoto pero omnipresente ("llámale Energía" que diría Joaquín Sabina), tener a la clientela, digamos, ordenada cuando no disciplinada o sencillamente ac*jonada.

Dios es un invento de la ignorancia, una forma de trascendencia que el ser humano parece necesitar, y bajo sus mil formas parece ser una especie de neurosis, a veces individual, a veces colectiva de la que podría hablar Imanol, a.k.a., el Neuronas.

Un amigo de mi aita decía que dios está muy cerca del pecho, justo en la cartera, y creo que dada la trayectoria de todas esas formas de dioses y creencias, no le falta razón. Y en ese dios en forma de billetes parece más fácil creer, más en tiempo de crisis. Esto es un sindios!!!

Moli dijo...

Bueno Don erre que erre a.k.a Mikel, una cosa es experiencia de Dios, de interioridad o como lo quieras llamar y otra las estructuras creadas para sostener o entorpecer esta experiencia. Sí, el dinero es el gran dios. Pero no estoy de acuerdo contigo con que esta vivencia sea individual. Es como decir que Política y estructuras políticas es lo mismo o que un político lo es sólo es la esfera privada; sean en un caso u otro un auténtico desastre de sistema o de persona. Ala, ya tienes suficiente para liar la madeja como a ti te gusta. No te quejarás: "política y religión" en uno...

M i K e L dijo...

Uyyy, recuerda que mi a.k.a. de verdad es Eztabai y, mística Moli, soy un cosquilloso de por sí, así que no hace falta que me las busques. Sí, tengo oído que la experiencia y vivencia de dios es algo colectivo, no individual, supongo que como lo es ser del Athletic, que es mejor "sentirse" rojiblanco en San Mamés, que solo en tu casa oyendo el Carrusel, ya sabes lo de la histeria colectiva y eso (uyy, perdón Latxaga que el que escribe libros de historia colectiva eres tú). La historia de las religiones, de las creencias o de la existencia misma de un ser trascendente está trufada de neurosis obsesivas, histerias al uso (léase la de San Juan de la Cruz y su colega de droga, Santa Teresa) y refutaciones de la existencia de ese supuesto ente de energía que está en todo, lo ve todo y en algunas creencias, juzga, premia y condena además de legislar, todo en uno. Me nombras a otros neuróticos, los políticos, esos seres con "mono" de escaño, con enganche total al partido, con "obediencia debida" a lo que diga la secretaría general, el congreso o el dedazo. Los políticos tienen también su dios, sus "liturgias", sus "eucaristías" o sus ritos de fertilidad en forma de mítines. Algun*s creen en dios, otros creen en lo que predican, se han hecho a sí mismos, y así de mal hechos están.

Respecto a la campaña "Probablemente dios no existe...", te dejo con un artículo de Antonio Orejudo de hoy mismo:

Probablemente
10 Ene 2009
AntonioOrejudo

En medio de la fealdad y la desesperanza surge un rayo de luz, como diría Don Benjamín, el párroco que me dio la primera comunión. Incluir en los autobuses urbanos de Londres, Madrid, Barcelona y Sevilla la leyenda “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida” es uno de los acontecimientos civiles más bellos de los últimos meses. Pese a las televisiones y a las loterías, todavía hay vida inteligente entre nosotros. La agresiva mercadotecnia de las religiones ha arrinconado durante siglos la pacífica y valiente sospecha de que todos los dioses son un cuento. Con lo del autobús no se trata tanto de hacer proselitismo cuanto de hacerse visible. Como dice este periódico, los ateos han salido del armario. Y es verdad: sólo falta un Día del Orgullo Ateo, todos disfrazados de diablillos. Pero lo más bello es el probablemente. No estamos seguros de casi nada, dice este adverbio, ni siquiera de la inexistencia de Dios. Nosotros dudamos de que exista, pero admitimos la posibilidad de estar equivocados. La tolerancia y el humanismo de esta palabra destaca aún más al lado de la contrapropaganda evangelista, que también ha recurrido a los autobuses para difundir la buena nueva: “Dios sí existe”. Lo que no existe por tanto, parece decir esta afirmación tan rotunda, es la posibilidad de pensar otra cosa sin estar equivocado. Un poquito más de probablemente no vendría nada mal. Como preguntó mi hija el 6 de enero, rodeada de juguetes: ¿por qué hay niños que creen en Dios cuando todo el mundo sabe que no existe y no creen en los Reyes Magos, que acaban de dejarme todo esto?

sonia dijo...

Dios nace de la conciencia del mono desnudo ante la muerte.

Tanto la creencia en él, como tú lo haces Moli con toda honestidad,como la descreencia en él son el motor de nuestras acciones.

Es un inconsciente, poderoso que nos interroga a cada instante.

Conocer el sentido de la vida, es ya verlo.

Intentando descifrar aún, sin conocer nada.

Más o menos.

Un abrazo

Moli dijo...

Ya se que esto que voy a decir puede resultar curioso pero no espero futuras recompensas de vida eterna. Así que mi "creencia" (por decirlo de alguna manera)no es una solución tranquilizadora de la muerte sino una firme convicción de que la muerte y sus muy distintas formas en la vida (no sólo física sino todo lo que atenta contra la vida), aquí, no tiene la última palabra y que además genera una vida amplia y potentísima que supera los pesimismos y cálculos exactos. Por creencia y sobretodo por experiencia. Pero, claro, eso esa únicamente en nuestras manos que se de o no.
Un abrazo, Sonia.

kanif dijo...

Yo, como Sonia, también creo que Dios es una proyección de nuestra conciencia, de nuestro cerebro. Mirad qué curioso artículo he encontrado sobre la experiencia de la presencia de Dios:

Uno de los pioneros de la búsqueda de Dios en el laberinto neuronal es Michael Persinger, neurocientífico de la Laurentian University (Canadá), que hace 20 años escribió un libro titulado La base neurofisiológica de la creencia en Dios. Persinger estaba interesado en descubrir por qué personas de distintas confesiones, culturas y estatus sociocultural podían experimentar estados de iluminación tan similares. Para ello comenzó a aplicar campos electromagnéticos débiles, pero muy precisos, al cerebro de quienes se prestasen. El objetivo era encontrar el área cerebral y la configuración electromagnética que permite a algunas personas experimentar la presencia de seres sobrenaturales. El 80% de las personas que se pusieron el famoso casco de Dios describieron cómo se habían encontrado con la divinidad. Aquellos que ya tenían experiencias previas aseguraron que las sensaciones generadas por el casco eran las mismas que las espontáneas. El propio Persinger, no siendo creyente, experimentó un contacto con Dios mientras aplicaba los campos magnéticos a otro. Para este neurocientífico, la morada de Dios se encuentra en los lóbulos temporales, las regiones del cerebro situadas sobre las orejas.